viernes, 17 de diciembre de 2010

A Christmas Story...


Hola, me llamo Nils, vivo en Berlín, esa es la capital de Alemania, tengo 7 años, me gusta el rugby y el chocolate, me disgustan las piruletas de muchos colores deiferente, aparte, mi mamá no me deja comermelas porque dice que tiene muchos colorantes, pero yo creo que las piruletas son de colores porque le quitan los colores a los arco iris; no creo en Diós, pero creo en Papá Noel, mamá dice que Diós no existe, por eso no estoy bautizado ni haré la comunión, pero no soy ateo, porque creo en algo, mejor dicho en alguien, en Papá Noel, y lo quiero mucho, y sé que él ami también, porque el año pasado me regaló una bici, y el anterior me regaló una bolsita con chocolate y mis golosinas favoritas. Mi hermano se llama Frank, de mayor quiero ser como él, tiene 18 años, y dice que es Punk, lleva una cresta azul, de casi tres metros, bueno, alomejor no tanto, pero es muy grande, le gusta la música no-comercial, el chocolate, y su novia, le disgusta la gente falsa. Mi madre se llama Anette, ella tiene 38 años, le gustan los animales y tocar la guitarra, le disgusta que papá fume en la cocina mientras comemos. Papá se llama Dennis, tiene 42 años, le gusta leerme cuentos, los accesorios con pinchos y los peluches, le disgusta que le llamen infantil por tener tantos peluches. Mi perro Lawrence es grande, muy grande, a él le gusta escuchar como papá me lee cuentos, y le disgusta que le pisen la cola mientras duerme.
Dentro de poco es navidad, y le estoy dibujando un dibujo a mi mamá para regalarselo, pero en este momento entra mi hermano a mi cuarto:
-Yo:¿No aprendiste a llamar a la puerta?
-Frank (ignorando totalmente mi pregunta): ¿Qué dibujas, hermanito?
-Yo:Un regalo para mamá, para navidades.¿Tú que le vas a regalar?
-Frank:Le regalaré una sonrisa y u beso en la mejilla.
-Yo: ¿Y nada más?
-Frank: Cuando aprendas a valorarlo te lo explico.
Y mi hermano salió del cuarto, dejandome con la duda; me pasé todo el día pensando en esta última frase, y el día siguiente también, y así hasta el dia 24 de diciembre...
(24 de diciembre)
Me desperté, y sigo pensando en esa frase que me dijo mi hermano, me pregunto lo que significa...
Ahora mismo estoy en camino hacia el cuarto de mi hermano para despertarlo y recordarle lo importante que es este día, pero hoy llegué, y ya estaba despierto, con cara de muy mal humor; yo ignoré su cara, entré sin llamar a la puerta y le dije que hoy era navidad, y que se alegre un poco, pero el me respondió, com muy muy mal humor:
-Frank: ¿Cuántas veces te he dicho que Papá Noel no existe?
Es cierto, me lo había dicho muchas veces, pero esta vez era diferente, lo decía mientras yo sentía una especie de sabiduría y certeza en su voz.
-Frank: ¿Cuántas veces te he dicho que tus regalos te los compran mamá y papá?
Sentí como se me estaban callendo lágrimas por encima de mis mejillas, salí corriendo de su cuarto y me encerré en el mio, seguí llorando hasta que no tenía más lagrimas acumuladas, después me puse a pensar en lo que le disgustaba a Lawrence, que, por cierto, estaba a mi lado, hechado conmigo en mi cama, lo que más le disgustaba era que le pisaran la cola mientras dormía, pero nunca supe lo que pasaría si alguien lo hacía, así que empezé a imaginarme diversas cosas, como que se le rompía la cola en dos, y se la tenía que volver a pegar con cola, o que le dolía y se iva a levantar a ladrar insultos como bobo, o carapapa...
Llegó la noche, y yo volví a pensar en Papá Noel, me pregunto si es verdad que existe o no, porque mi hermano nunca me mentía...
A pesar de que esperé hasta las 11:47h y no había llegado mi regalo, empezé a llorar de nuevo, porque saqué la conclusión de que Papá Noel no existía.
Me fui a acostar, pero no pude dormir, pasaron las 12:00h, en fin, habia cogido el sueño a las 12:13h, con los ojos muy muy rojos de tanto llorar por mi desastre navideño, y declararme ateo.
Estaba ya casi dormido cuando escuché unos pasos en mi cuarto, abrí los ojos de golpe, y encendí la lucecilla que tengo en mi mesita de noche, era Papá Noel, pero no había regalo, no llevaba saco, ni ningún regalo entre sus manos, ni regalo ya apollado en alguna parte del cuarto, otra cosa que me pareció extraña es que no era gordo, y no tenía barba blanca, más bien, no tenia barba; lo único que hizo fue acercarse, sonreirme, y darme un beso en la mejilla, cuando se acercó a la puerta, la abrió, me guiñó el ojo, y se fue; de golpe entendí lo que mi hermano me quería decir con valorar aquello.
Hoy en día, tengo 12 años, y sé que Papá Noel no existe, fue mi hermano disfrazado, pero gracias a esa experiencia aprendí lo que es valorar las pequeñas cosas, y que un pequeño detalle, puede ser un gran regalo.

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