martes, 26 de julio de 2011
You find that this system works well?
Renton- Hey, hola, no quiero agobiarte pero me fascinó mucho el estilo y la elegancia con el que resolviste esa situación y pensé para mis adentros, e aquí una chica especial.
Diane- Gracias.
Renton- Como te llamas?
Diane- Diane.
Renton- Y a donde te dirijes, Diane?
Diane- Voy a casa.
Renton- Y eso donde es?
Diane- Es donde vivo.
Renton- Estupendo.
Diane- Por qué?
Renton- Bueno, porque vendré contigo si quieres, pero no te prometo nada, sabes?
Diane- Encuentras que este sistema funciona bien? Aver, déjame adivinar, nunca lo has probado antes, en verdad tu no le entras a las chicas normalmente, me equivoco? La verdad es que eres uno de esos chicos silenciosos y delicados pero si estoy dispuesta a arriesgarme quizá podría conocerte mejor, ingenioso, aventurero, apasionado, cariñoso, leal, *taxi* un poquito chiflado, un poquito malo, pero, acaso no es eso lo que a las chicas nos vuelve locas?
We are all fucking puppets.
Yo NO soy una marioneta.
Marionetas, esas figuras que aveces dan miedo, que aveces expresan alegría y aveces tristeza.
Esas figuras sujetadas por hilos que en teoria nadie deberia ver pero estan ahí.No quiero tener marionetas.
Las marionetas se pueden comparar con personas.
Se pueden comparar con personas, ya que estas siguen y hacen lo que les dicen los de arriba, los que sujetan los hilos.
No soy marioneta de nadie, no tengo hilos que me sujetan, que me mueven, no tengo hilos de los que dependen mis emociones, no dependo de nadie.
No quiero tener marionetas.
No quiero que nadie dependa de mi, que nadie dependa de mis emociones, que ninguna emoción, ningún acto dependa de mi.
Pero acaso no somos todos marionetas? Marionetas del Estado?
Que os peten, yo voy mi camino, no el vuestro.
Choose your life.
Hoy, me desperté con rencor, con furia, con ganas de no hacer nada, sin ganas, con ganas de hacerlo todo, con tristeza tambien, quisiera poder verte, cogerte entre mis brazos, tenerte, quererte, besarte...
Quiero conseguir algo, quiero hacer algo, algo productivo, quiero ganar dinero, quiero moldear mi vida, quiero elegir, pero no elegir el no elegir nada, no, ese es el camino de la heroina, no pienso coger ese camino, ese es el camino de las drogas, si no elegir, elegir un televisor grande que te cagas, un coche, una casa, quizás un perro, y una rata, quizás un hijo, y comida basura, o tal vez saber cocinar y comer comida sana, elegir una hucha en forma de vespa, un plato con velas rojas, elegir entre cinto de tachuelas y uno de balas, elegir un sombrero, elegir el color de mis siguientes malabares, elegir el color de nuestras sabanas, elegir el precio de la cocina, elegir mi vida, elegirte a ti, querida amiga y querido amigo, ELEGIR, es la palabra clave.
viernes, 8 de julio de 2011
Te cuento un cuento, vale?
Una vez un tipo me miró intensamente a los ojos y me dijo sinceramente lo que veía y por primera vez no me sorprendí por lo que oía; me dijo:
-Tienes una mirada cargada de sufrimiento.Al instante quité la mirada y contemplé la oscuridad de la noche y las pocas estrellas que lucían el cielo; desde la terraza de esa casa resultaba todo tan familiar pero a la vez estraño, parecía ser tan grande y a la vez me sentía cada vez mas pequeña que no supe que decir, siquiera hablar.
-Necesitas desahogarte, no sirve de nada tragarse sus penas.-continuó.Después siguió un terrible silencio en el que yo seguía contemplando ese inmenso espacio oscuro lleno de poder en el que mis ojos no sabian si acabar con las barreras que paraban mis lagrimas o volver a tragarse todo eso que sus palabras habian conseguido (casi) sacar de mi y hacerse lo fuertes, como todos esos años atras; decidí volver a tragarmelo, no se por qué, ahora se que fue una mala elección.Me sentí inútil, (quería desaparecer y no volver nunca); y en ese momento sus labios fríos rozaron suavemente los míos y nos volvimos uno.
Te quiero fueron sus últimas palabras.
-Tienes una mirada cargada de sufrimiento.Al instante quité la mirada y contemplé la oscuridad de la noche y las pocas estrellas que lucían el cielo; desde la terraza de esa casa resultaba todo tan familiar pero a la vez estraño, parecía ser tan grande y a la vez me sentía cada vez mas pequeña que no supe que decir, siquiera hablar.
-Necesitas desahogarte, no sirve de nada tragarse sus penas.-continuó.Después siguió un terrible silencio en el que yo seguía contemplando ese inmenso espacio oscuro lleno de poder en el que mis ojos no sabian si acabar con las barreras que paraban mis lagrimas o volver a tragarse todo eso que sus palabras habian conseguido (casi) sacar de mi y hacerse lo fuertes, como todos esos años atras; decidí volver a tragarmelo, no se por qué, ahora se que fue una mala elección.Me sentí inútil, (quería desaparecer y no volver nunca); y en ese momento sus labios fríos rozaron suavemente los míos y nos volvimos uno.
Te quiero fueron sus últimas palabras.
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