Una vez un tipo me miró intensamente a los ojos y me dijo sinceramente lo que veía y por primera vez no me sorprendí por lo que oía; me dijo:
-Tienes una mirada cargada de sufrimiento.Al instante quité la mirada y contemplé la oscuridad de la noche y las pocas estrellas que lucían el cielo; desde la terraza de esa casa resultaba todo tan familiar pero a la vez estraño, parecía ser tan grande y a la vez me sentía cada vez mas pequeña que no supe que decir, siquiera hablar.
-Necesitas desahogarte, no sirve de nada tragarse sus penas.-continuó.Después siguió un terrible silencio en el que yo seguía contemplando ese inmenso espacio oscuro lleno de poder en el que mis ojos no sabian si acabar con las barreras que paraban mis lagrimas o volver a tragarse todo eso que sus palabras habian conseguido (casi) sacar de mi y hacerse lo fuertes, como todos esos años atras; decidí volver a tragarmelo, no se por qué, ahora se que fue una mala elección.Me sentí inútil, (quería desaparecer y no volver nunca); y en ese momento sus labios fríos rozaron suavemente los míos y nos volvimos uno.
Te quiero fueron sus últimas palabras.
-Tienes una mirada cargada de sufrimiento.Al instante quité la mirada y contemplé la oscuridad de la noche y las pocas estrellas que lucían el cielo; desde la terraza de esa casa resultaba todo tan familiar pero a la vez estraño, parecía ser tan grande y a la vez me sentía cada vez mas pequeña que no supe que decir, siquiera hablar.
-Necesitas desahogarte, no sirve de nada tragarse sus penas.-continuó.Después siguió un terrible silencio en el que yo seguía contemplando ese inmenso espacio oscuro lleno de poder en el que mis ojos no sabian si acabar con las barreras que paraban mis lagrimas o volver a tragarse todo eso que sus palabras habian conseguido (casi) sacar de mi y hacerse lo fuertes, como todos esos años atras; decidí volver a tragarmelo, no se por qué, ahora se que fue una mala elección.Me sentí inútil, (quería desaparecer y no volver nunca); y en ese momento sus labios fríos rozaron suavemente los míos y nos volvimos uno.
Te quiero fueron sus últimas palabras.
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